Beneficios de la Miel

 

Los beneficios de la miel no son en absoluto una novedad. Desde tiempos antiguos, culturas como la egipcia la incorporaron a las más diversas actividades de la salud. Desde entonces, el uso de la miel como antibiótico o como alimento medicinal fue tan popular en varios países, que ha llegado incluso hasta nuestro días. Eso sin mencionar que es increíblemente deliciosa.

 

Coincidimos en que los componentes de la miel la hacen a la vez sabrosa y saludable: es como probar un caramelo cargado de antioxidantes y nutrientes, sin tener que preocuparse por recibir los mismos daños de cuando comemos azúcar refinada tradicional.

No solo los entusiastas de la gastronomía vegetariana la elogian, cada vez son más los hallazgos que demuestran las virtudes de la miel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Contiene una gran cantidad de nutrientes saludables
La miel es un regalo de las abejas que dista mucho de ser un sabor bonito y hueco, como tantos que conocemos.

Las abejas almacenan para ellas lo mejor de las flores: en el néctar se concentran los azúcares, aminoácidos y minerales más importantes de las plantas. Una vez regurgitado por las abejas en la colmena, el néctar pasa por un proceso que lo mejora.

 

2. Es rica en antioxidantes
Un dato: la miel oscura es mejor. Esto se debe a que concentra mayor cantidad de elementos antioxidantes. Entre ellos se cuentan:

Flavonoides.

Fenoles.

Enzimas.

Ácidos orgánicos similares.

Los científicos creen que la mezcla de estos elementos genera los antioxidantes de la miel, que son capaces de reducir el riesgo de ataques al corazón, embolias e incluso algunos tipos de cáncer

 

3. Es mejor que el azúcar para los diabéticos
Existen evidencias mixtas respecto al uso de la miel para los diabéticos. Si bien puede ayudar sobre algunos aspectos, como reducir el colesterol malo o los triglicéridos, la miel sigue conteniendo la bastante glucosa como para elevar el azúcar en la sangre.

Pese a esto último, la miel sigue siendo “menos mala” que el azúcar, y su uso, en consumos regulares es más recomendable para los diabéticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4. Sus antioxidantes bajan la presión arterial
Este es otro efecto de los antioxidantes de la miel sobre la sangre. Diferentes estudios realizados en ratas y humanos han demostrado que la miel baja la presión arterial. No obstante, sus resultados al respecto son bastante modestos, y no hay que descuidar otras fuentes de antioxidantes así como el ejercicio realizado de manera regular.

 

5. Ayuda a reducir el colesterol malo
El colesterol LDL o “malo” es un gran riesgo para el sistema cardíaco para el cual la miel podría resultar una útil defensa. Varios estudios han demostrado resultados significativos al respecto, asegurando que la miel no solo reduce el colesterol malo, sino que aumenta los nivel del colesterol HDL o colesterol bueno.

Esto evita la atereoesclerosis, factor de riesgo en embolias y ataques cardíacos.

 

6. Puede reducir los triglicéridos
Los triglicéridos son nuestro enemigo interno: provienen del azúcar y la grasa que comemos (y que muchos aman comer), y pueden traernos problemas que van desde riesgos cardíacos hasta una posible aparición de diabetes tipo 2. Sin embargo, el azúcar de la miel es una feliz excepción a la regla de los triglicéridos.

Algunos estudios han demostrado que consumir miel en vez de azúcar puede reducir los niveles de triglicéridos. Estudios optimistas cifran esta diferencia en hasta un 11-19% menos de riesgo por triglicéridos en quienes consumen miel como sustituto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7. Sus antioxidantes tienen muchos otros beneficios sobre la salud cardiovascular

Los fenoles y demás compuestos antioxidantes de la miel tienen muchos otros efectos sobre la salud del corazón. Por ejemplo, ciertos estudios han dado las siguientes conclusiones prometedoras al respecto:

Ayuda a dilatar las arterias del corazón, aumentando el flujo de sangre.

Previene la formación de coágulos de sangre.

Protege al corazón del estrés oxidativo.

 

8. Ayuda a curar quemaduras y lesiones

Los egipcios descubrieron este efecto de un modo empírico, y mucho les debemos por ello.

Una revisión de varios estudios sobre el uso de la miel en casos de quemaduras y lesiones, reveló que la miel puede ayudar a recuperar el tejido en estos casos:

Sanar quemaduras y lesiones parciales de la piel, que suelen dejar las cirugías.

Tratamientos de úlceras de la diabetes en el pie, incluso en casos serios que pueden llevar a amputación.

Recuperación de lesiones en general.

Otras lesiones de la piel como hemorroides, herpes o psoriasis.

Las investigaciones sugieren que estos poderes surgen de la mezcla de sus componentes antibacteriales y antiinflamatorios, así como de sus efectos nutritivos en la piel.

 

9. Puede reducir la tos en niños

La tos es un problema respiratorio común para los niños. A largo plazo, esto puede afectar sus horas de sueño y su salud en general. Muchos de los remedios médicos para la tos aseguran contener miel para promocionarse por una razón: la miel es efectiva para curar esta afección.

Algunos estudios han determinado que la miel es muy efectiva para reducir los síntomas de la tos, recuperando los hábitos de sueño mejor que cualquier medicamento comercial.

No obstante, su consumo en niños menores de 1 año puede causar botulismo, con lo cual no es recomendable en este caso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusión

 

Si bien la miel es una alternativa dulce y deliciosa para el azúcar refinada, sigue siendo eso: un tipo de dulce, compuesto de azúcar y calorías. Por lo tanto, al consumirla, recuerda siempre dar prioridad a marcas de alta calidad nutritiva, que son las que no están alteradas con sirope.

En todo caso, compra la miel más artesanal que te sea posible, y úsala siempre como sustituto del azúcar, nunca como su complemento.